sábado, 13 de noviembre de 2010

Capitulo 3

Por la expresión de la cara de Diana, Belice dedujo que no era buenas noticia . El señor Smith era el dueño del local donde se había establecido el refugio, y gracias a él , Diana y las voluntarias podían ofrecerle un lugar y una comida.
― ¿Qué voy a hacer ahora?. ― Preguntó con angustia.
― Si no me dices que es lo que pasa ¿cómo te puede ayudar? ― Preguntó Belice con impaciencia.
Diana le entregó la carta que el Señor Smith le había escrito, Belice leyó en voz alta:
Diana sé que te prometí ayudante con la misión que lleva, y quiero decirte que estoy orgulloso de ti, y créame que lamento la decisión por la cual he tomado, debido a situación lamentable me he visto la obligación de alquilar el local o venderlo, en un plazo de un mes para poder pagar, mientras tanto puedes usar el local un mes, hasta que puedas conseguir un lugar, mis disculpas
Sr Smith
― No sé, lo único que nos debemos perder, es la esperanza― Belice le entregó la carta a Diana.
― Supongo que ya encontraremos algo, no sé cómo lo hare, pero te aseguro que vamos a encontrar un lugar donde podamos ubicar a todas estas personas. ― Sonrió con aparente calma.
― ¡Y lo lograremos! ― Belice hablara con una filmación fuerte y decisiva.¬― Ahora nos vamos a ocupar del trabajo que nos queda por hacer el día de hoy .
Las horas transcurrieron con normalidad y las voluntarias se mostraban alegres todas tenían una gorra al estilo de Santa Claus, pero para Diana era una lucha interna por tratar de alejar las preocupaciones y angustia causado por la carta que recibió, se preguntaba ¿Y cómo lo iba lograr?, Ella no culpaba al dueño del local, nadie tenía culpa de una situación así, las caras de felicidad que veía en los vagabundos era su única la satisfacción plena.

Eduardo no se imaginaba que iba a ser tan frío, sin embargo la decisión ya estaba tomada, por otro lado aún seguía en su mente la figura de aquella mujer, para él, era algo muy confuso, las mujeres eran como los peces en una red, que no le faltaba, su vida era algo que vivía con orgullo, no es que se le haya subido a la cabeza el hecho de ser rico, el éxito se adquiría de una forma que él decía que era la mejor, nunca gastaba de más, los lujos no le importaba tanto, por lo tanto él sólo adquiría lo que era básico para vivir, pero por otro lado le llenaba de mucha satisfacción el poder ayudar a organizaciones que se dedicaban por las personas que no tenía nada y cuando se trataba de eso como era millonario no reparaba en esos gastos.
Camino cinco manzanas de donde él vivía, y llegó hacia un local, el refugio estaba despintado y mal cuidado, las puertas gastadas, sin embargo en interior se escuchaba una música y muchas voces entonando el clásico Blanca Navidad.
― No se quede ahí parado, entra. ― La voz era tan dulce tan suave y llena de ternura. Cuando Eduardo la vio quedó hechizado, entonces comprendió que aquella era la mujer vestida de un abrigo rojo gastado era la que había visto caminando por la helada calles de Nueva York

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Les doy la más cordial Bienvenida a mi nuevo Blog, el motivo es para compartir mis más humildes escritos y libros, El romance y el amor y la pasión es mi fuente de inspiración para escribir espero que les gusten

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