viernes, 26 de noviembre de 2010

Capítulo 5

Capítulo 5
Diana llegó temprano como de costumbre, lista para otro día más de trabajo, pero antes tenía que hacer una llamada muy importante con el dueño del local, en la noche casi no pudo pegar el ojo, por la preocupación que tenía sobre el refugio, entre otras cosas, la imagen viva del vagabundo golpeaba su mente en realidad no dejaba de imaginarse cómo sería realmente él.
Normalmente los vagabundos no le hablaban de su procedencia, quizás porque se sentían avergonzados de hablar de una parte de su vida, otros se limitaban a hacer cuentos cortos sobre su vida entre ellos, pérdida de familia, pérdida del empleo, abandono de sus hijos, etc. etc..
En cierta forma ella sentía una profunda tristeza por ellos, por otro lado se preguntaba ¿Qué le había llevado a Eduardo a vivir en las calles?, ¿Se lo contaría algún día?.
Diana no acostumbraba esforzar bajo ningún motivo a nadie , simplemente dejaba que ellos tomaran la iniciativa era lo más justo y ético. Diana se dirigió a su pequeño despacho para hacer la llamada. Con manos temblorosas marco en número y espero con paciencia
― Buenos días señor Sulaimán ― Saludó cortésmente.
― Buenos días querida. ― Contestó el hombre mayor con un tono de cariño.
Se produjo un breve silencio, Diana no estaba segura de lo que quería oír o más bien tenía que oír, ella tenía una amistad muy especial con el señor Sulaimán, hacía tres años, fue el mismo que desinteresadamente le había ofrecido el local no era grande pero era suficiente para albergar unos cuantos vagabundo, en ocasiones él se sentía orgulloso del trabajo que ella realizaba todos los días por esos hombres y mujeres que no tenían donde dormir o comer.
― Siento mucho que estés afectada por la decisión que he tomado, créanme querida que no ha sido fácil, pero tú comprenderás que un viejo como yo no puede buscar un empleo a estas alturas, estoy enfermo a punto de morir no me queda más tiempo en este mundo ¿lo comprende? ― Su voz sonaba triste y a Diana el encogió el corazón.
― Lo entiendo, y me da mucha tristeza― Diana luchaba contra el deseo de llorar.
― He gastado toda mi pensión en tratamiento, sin ver ningún resultado lo único que tengo para darme una digna sepultura es con el dinero del local.
― Lo comprendo perfectamente― Hablaba con el esfuerzo de tranquilizar su quebrada voz.
Diana sabía que él estaba solo en este mundo, nunca se había casado ni mucho menos había tenido hijo la poca pensión no le daba para vivir, y aún así el desinteresadamente le había cedido el local.
― Sin embargo te daré un plazo de dos semanas para que puedas conseguir un lugar.
―! Oh gracias! ― Al menos para Diana era una buena noticia, después de varios minutos hablando ella prometió que iría a visitarlo y él se mostró complaciente.
Cuando Diana colgó el teléfono sentía las más grande de la tristeza ¡Pobre señor Sulaimán! Y aprovechando que estaba sola le dio riendas a las lágrimas.

En la oficina
― ¿Y bien? ― Fran entró a la oficina de Eduardo y se sentó en unas de las elegantes sillas que había delante del amplio escritorio.
― Es más hermosa de lo que yo creía. ― Dijo simplemente.
― Ya me gustaría verla. ― Respondió con una amplia sonrisa. ― Lo que ella hace es muy admirable, el brindarle un poco de fe y esperanza es digno de aplaudir.
― Supongo que ella tendrá suficiente dinero para darle de comer a los demás.
― Por la forma que ella vestía no me daba esa impresión. ― Observó Eduardo.
Eduardo sabía perfectamente que ella es una persona fuerte, le había dedicado una sonrisa, le había ofrecido un techo y comida y él se sentía miserable o más bien un ladrón porque lo tenía todo y no le hacía falta de nada, entonces de repente sintió miedo ¿Y si ella llegara descubrir quién era él en realidad? ¿Por qué le preocupaba tanto esa mujer? ¿Por qué por la noche no podía dormir pensando en ella? Lo cierto es que al estar delante de ella sintió una respuesta silenciosa en su propio cuerpo.
― ¿Y qué piensas hacer? ― Quiso saber
― Por el momento me dedicaré a estudiarla quiero ver la forma de cómo ayudarla el edificio donde está ubicado el refugio no es adecuado para la gran demanda que en ella hay― Lo miró con expresión solemne. ― Quisiera pedir por favor.
― A ver ¿De qué se trata?.
Eduardo sabía que Fran nunca se negaría a un favor eran amigos y y en cierta forma se sentían unidos.
― Quisiera que me averiguara todo acerca de ser local y sobre todo quién es el dueño, ayer me dio la impresión de que había problemas lo vi en sus ojos aunque ella se esforzaba por sonreír. ― Le dio los datos del local.
― No te preocupes déjalo en mis manos, eso sí me tienes que informar todo a propósito ¿no tendrá una amiga disponible para mi? ― Fran mostró una traviesa sonrisa.
― No lo sé lo que puede averiguar― Sonrió también.
― Te dejo, me imagino que hoy irás allá, te sugiero que no comas mucho, ya sabes tienes que aparentar que no has comido en cuatro día― Dicho eso salió de la oficina.

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Les doy la más cordial Bienvenida a mi nuevo Blog, el motivo es para compartir mis más humildes escritos y libros, El romance y el amor y la pasión es mi fuente de inspiración para escribir espero que les gusten

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