martes, 28 de diciembre de 2010

Capitulo 8

Como había dicho Diana, al llegar a su casa había llamado al dueño del local después de unos minutos tratando de convencer al dueño que le bajara algo de la renta, este no cedió ni un pie. Diana colgó con una frustración que no podía soportar ¿Qué voy hacer ahora? esta pregunta martillaba en su mente como una potente aguja provocándole un dolor en su alma.
Ya había pasado algunas semanas y Diana se mostraba sonriente a pesar que el dolor persistía en su corazón, el tiempo límite se estaba acercando y Diana le dolía que por primera vez todos no tendrían donde pasar la navidad e incluso los pequeños que no entendí el mundo y a veces ella misma ni entendía.
―La veo muy triste, su sonrisa no llega a sus ojos. ― Eduardo había pasado los días observándola y se vio tentado acercarse a ella era su primer paso para tenerla de cerca.
―Estoy feliz no hay nada triste en mí. ―Diana sabía que mentía, además que caso tenía en decirle a él lo que le preocupaba si era por el que se preocupaba y tampoco él podía hacer nada por ella.
―No se te da bien mentir. ―Por alguna razón involuntaria Eduardo toco su mejilla, su piel era tan suave como él había soñado, y al sentir que Diana se tensaba retiro la mano.
―En serio. Estoy bien. ―Diana había sentido como el simple tacto inofensivo le produjeron una descarga eléctrica inexplicable.
Eduardo no parecía muy convencido, la tentación que le daba era rodearla con sus brazos y consolarla, murmurarle palabras de consuelo, si ella supiera quien realmente era, él sabía que solo él podía ayudarla. No era el momento de mostrarse realmente aun no tenía la confianza en ella ni ella en él, había que seguir en su plan.
― Y cuéntame de usted. ―Diana cambio el tema bruscamente.’
―No hay mucho que contar. ―Eduardo contesto sorprendido por la repentino cambio del tema, obviamente ella no quería hablar y el decidió no presionarla.
― ¡Oh Vamos!, siempre hay una historia en cada persona. ―Diana busco su mirada.
Eduardo pensó en que decirle, odiaba mentir y más a una joven hermosa que lo miraba con sus ojos de color avellana.
―Vengo de una humilde familia, mi padre y mi madre eran gente trabajadora, que nos educaron en un hogar pobre.―Eduardo hablaba pausadamente eligiendo mejor las palabras.
―Es hermoso tener unos padres maravilloso.

―Y de ti. ―Eduardo giro la conversación sutilmente.
―Yo tuve una madre ejemplar, ella me crio sola cuando mi padre fue asesinado por unos ladrones. ―hablo con emoción y con tristeza.
―Lo siento mucho, debió ser duro para tu madre haberte criado sola.
―Sí... Por eso la quiero mucho, ella me enseño todo lo que se, fue mi maestra en todo , madre, amiga , confidente y consejera, ella me enseñó a amar a los demás siempre me decía que cuando uno amaba a alguien o al prójimo uno se acercaba mas a Dios, decía que siempre había un propósito en cada ser humano.
―Creo que tú haces un trabajo que casi nadie valora, y lo que haces lo hace con amor, darle algo de luz y de esperanza al que no tiene es admirable, tu amor por los que no cuenta con lo suficiente para vivir es muy noble de tu parte. ―Eduardo la miraba directamente cada día que pasaba con ella crecía su admiración y deseo de protección y también un deso tan profundo de….besarla


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Les doy la más cordial Bienvenida a mi nuevo Blog, el motivo es para compartir mis más humildes escritos y libros, El romance y el amor y la pasión es mi fuente de inspiración para escribir espero que les gusten

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